En PREGUNTAS

​Trece razones a favor de la vigencia del día de reposo y su conexión con el día del Señor:
 
1.    El hombre creado a imagen y semejanza de Dios tiene el deber de imitarle, y nuestro Dios estableció en Su obra creadora un patrón de 6 días de trabajo y 1 día de reposo (en el IV mandamiento del Decálogo Dios mismo hace esa conexión entre Su ejemplo y nuestro deber; comp. Ex. 20:8-11).

2.    Al finalizar Su creación Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, dice en Gn. 2:1-3. De manera que el día de reposo no fue instituido por Dios en el Sinaí, ni fue establecido exclusivamente para el pueblo de Israel. Se trata de una ordenanza de la creación, como el matrimonio y el trabajo, establecido por Dios para beneficio del hombre, como dice el Señor en Mr. 2:27.

3.    El día de reposo suple dos necesidades básicas del hombre: la necesidad que tenemos de darle reposo a nuestros cuerpos y la de tener comunión con Dios sin los impedimentos propios de una vida de trabajo en el resto de la semana. Por lo tanto, se trata de una bendición y un privilegio, no de una camisa de fuerza de la que sería mejor librarse.

4.    El día de reposo fue incluido en los Diez Mandamientos, el resumen de la ley moral de Dios, escritos en dos tablas de piedras por el mismo Dios. Esos Diez Mandamientos poseen una importancia singular en el conjunto de las leyes mosaicas.

5.    Pablo enseña en Rom. 2:14-15 que aún los gentiles que no conocen la Palabra de Dios tienen la obra de esa ley moral escrita en sus conciencias. Por lo tanto, esa ley moral sigue siendo el estándar divino para juzgar lo que es pecado y lo que no lo es (comp. Rom. 3:20; 4:15; 7:7; 1Jn. 3:4). Si esa ley moral ya no estuviera vigente estos textos no tendrían ningún sentido.

6.    Una de las bendiciones centrales que Dios promete en el Nuevo Pacto es escribir Su ley en nuestros corazones (Jer. 31:31-34). En otras palabras, Dios no prometió anular los Diez Mandamientos, sino darnos la capacidad de apreciarlos y obedecerlos. Y en ningún lugar del Antiguo o del NT se plantea la posibilidad de reducir los 10 mandamientos a 9.

7.    Nuestro Señor Jesucristo dijo expresamente en Mt. 5:17-20 que Él no vino a abrogar la ley y los profetas. Esta expresión “la ley y los profetas” señala todo el AT. De manera que el Señor está estableciendo claramente que Él no vino a anular, sino a cumplir, las enseñanzas de todo el AT. Ahora bien ¿qué significa eso? Varias cosas. Como bien señala Robert Martin, eso quiere decir que Cristo vino a obedecer perfectamente la ley moral de Dios, a sufrir la maldición de su desobediencia en lugar de Su pueblo, a cumplir todos los tipos y ceremonias de la ley ceremonial, a establecer el reino hacia el cual las leyes civiles apuntaban y a cumplir todas las profecías que se hicieron en cuanto a Él. Pero ahora noten algo importante. A partir del vers. 18 el Señor dice explícitamente que los súbditos de Su Reino debían tomar muy en serio las demandas éticas de esa ley (vers. 18-20). ¿Qué implica eso en lo relativo a los Diez Mandamientos? El Señor Jesucristo es sumamente claro al respecto en los vers. 21-22, 27-28. Cristo no vino a anular esos mandamientos, sino a enseñar a los Suyos el verdadero alcance de cada uno de ellos. Alguien puede decir que el Señor no mencionó aquí el IV mandamiento, pero tampoco mencionó el I, el II, el III, el V, el VIII, el IX y el X. Él escogió 2 de los 10 para mostrar el verdadero alcance de los mandamientos de la ley moral de Dios.

8.    Durante Su ministerio terrenal nuestro Señor Jesucristo se ocupó del cuarto mandamiento concerniente al día de reposo más que de ningún otro mandamiento del Decálogo. En vez de anularlo, el Señor purificó esta ordenanza de todas las ataduras impuestas por los escribas y fariseos, y que hacían de ese día una carga difícil de sobrellevar.

9.    El NT enseña que los Diez Mandamientos conforman una unidad inquebrantable (Sant. 2:8-11); de manera que no se puede anular uno de los mandamientos sin afectar el resto. Para explotar un globo no hay que pincharlo por varias partes al mismo tiempo. Basta con que se le pinche por un solo lado para explotarlo. Pues el Decálogo es como un globo; cualquier mandato que se viole, violenta el globo completo.

10.    Pablo enseña claramente que la ley moral de Dios resumida en los 10 Mandamientos sigue siendo la norma de vida para los creyentes del nuevo pacto (comp. Rom. 7:7, 12, 14 – es espiritual en el sentido de que tiene un origen y carácter divino, 1Cor. 2:13, y en el sentido de que regula nuestra conducta interna, no únicamente nuestra apariencia externa; 18, 21 – 8:4).

11.    El patrón establecido por Dios para Su pueblo en el NT sigue la misma frecuencia de reunión que la de Su pueblo en el Antiguo: una vez a la semana.

12.    La obra redentora de Cristo no anula la necesidad que tenemos de darle reposo a nuestros cuerpos una vez a la semana, y de ocuparnos de nuestra relación con Dios de una manera especial, sin los impedimentos propios del resto de la semana. Hasta que lleguemos al cielo necesitaremos un día de reposo.

13.    En Ap. 1:10 el apóstol Juan se refiere a un día de la semana como “el día del Señor”; y es generalmente aceptado que Juan se está refiriendo allí al domingo, el día en el que la iglesia acostumbraba congregarse para celebrar la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo.

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